Durante años, la falta de conductores ha monopolizado buena parte del debate en el transporte por carretera. Sin embargo, la 49ª Asamblea General de Atfrie, celebrada en Benidorm los días 1 y dos de octubre, dejó una conclusión más profunda. Detrás de la escasez de profesionales, de las dificultades para rejuvenecer las plantillas, de la compleja transición energética o de las reivindicaciones sobre carga y descarga aparece una misma cuestión: la rentabilidad de las empresas.
La sensación compartida por buena parte de los participantes fue que el sector afronta un momento decisivo. Los problemas conocidos siguen presentes, pero resolverlos exigirá inversiones, mejores salarios, nuevas infraestructuras y una mayor capacidad de adaptación a las exigencias regulatorias. Todo ello requiere recursos económicos que muchas empresas consideran cada vez más difíciles de generar.
La preocupación quedó patente ya en la mesa internacional, donde representantes de organizaciones europeas coincidieron en señalar que la falta de conductores continúa siendo uno de los principales retos del transporte frigorífico. No obstante, algunos de ellos advirtieron de que la situación actual puede ofrecer una imagen engañosa.
Desde Francia se explicó que la menor presión sobre la contratación registrada en los últimos meses responde más a una desaceleración de la actividad que a una solución real del problema. En otras palabras, la escasez de conductores sigue existiendo y podría reaparecer con fuerza en cuanto aumente la demanda de transporte.
Pero la intervención francesa también puso el foco sobre otro aspecto especialmente preocupante: la fragilidad económica de muchas empresas. El aumento de los costes energéticos, la presión salarial y las dificultades para repercutir determinados incrementos de costes a los clientes están deteriorando los márgenes de numerosas compañías. El dato más llamativo fue la referencia a las 3.500 empresas de transporte que habrían cesado su actividad en Francia durante el primer semestre del año.

La Mesa Redonda Internacional reunió a representantes del transporte frigorífico de distintos países europeos.
La falta de conductores sigue siendo la principal preocupación
Si hubo un tema recurrente a lo largo de las dos mesas redondas celebradas durante la Asamblea fue la escasez de conductores profesionales.
Representantes de las principales organizaciones del transporte español coincidieron en señalar que el problema tiene un carácter estructural y que amenaza con agravarse durante los próximos años debido al envejecimiento de las plantillas y a la insuficiente incorporación de nuevos profesionales.
Sin embargo, el debate fue más allá de la simple constatación del problema. Buena parte de las intervenciones se centraron en analizar por qué el transporte tiene dificultades para atraer talento.
La conciliación familiar, las largas ausencias del domicilio, la presión regulatoria, las condiciones en muchos centros de carga y descarga o la imagen social de la profesión fueron algunos de los factores mencionados por los participantes. También se habló de la necesidad de facilitar la incorporación de mujeres, jóvenes y trabajadores procedentes de terceros países.

José María Arnedo, presidente de Atfrie.
Pero uno de los mensajes más repetidos fue que ninguna de estas medidas tendrá éxito si la profesión no resulta atractiva desde el punto de vista económico.
“Un conductor no puede ganar lo mismo que un albañil o un fontanero”, clamó Javier Arnedo, presidente del Comité Nacional del Transporte
El debate sobre los salarios
En este contexto, una de las intervenciones más llamativas fue la del presidente del Comité Nacional del Transporte por Carretera, Javier Arnedo.
Arnedo defendió abiertamente que el sector debe ser capaz de ofrecer mejores retribuciones a los conductores si quiere atraer y retener profesionales.
“Un conductor no puede ganar lo mismo que un albañil o un fontanero”, afirmó durante el debate, argumentando que se trata de una actividad especialmente exigente por la responsabilidad que implica, la presión diaria y el tiempo que muchos profesionales pasan fuera de casa.
Más allá de la comparación salarial, la reflexión apuntaba a una cuestión de fondo: mejorar las condiciones laborales exige disponer de empresas capaces de generar márgenes suficientes.
El propio Arnedo fue más allá al reconocer que el transporte no ha estado suficientemente remunerado durante años y que esa situación ha terminado repercutiendo en toda la cadena de valor.

Javier Arnedo, presidente del Comité Nacional del Transporte.
Rentabilidad para afrontar los retos del futuro
La cuestión económica apareció de forma recurrente en numerosos momentos de la Asamblea.
La posible implantación de coeficientes reductores para adelantar la jubilación de los conductores, la renovación de flotas, la digitalización o la adaptación a las nuevas exigencias medioambientales fueron asuntos abordados desde una misma perspectiva: quién asumirá los costes.
En este sentido, varios representantes empresariales insistieron en que la sostenibilidad debe contemplarse desde una triple dimensión: económica, social y medioambiental. Sin viabilidad económica, argumentaron, será imposible avanzar en el resto de objetivos que persiguen tanto el sector como las administraciones.
La electrificación fue uno de los ejemplos más evidentes de esta preocupación. Aunque ninguno de los participantes cuestionó la necesidad de reducir emisiones, sí hubo consenso en señalar que el transporte por carretera necesitará una combinación de tecnologías y que los plazos fijados por las instituciones europeas no siempre se ajustan a la realidad operativa y financiera de muchas empresas.
La cadena logística también tiene responsabilidad
Otro de los mensajes que sobrevoló los debates fue la necesidad de implicar a todos los actores de la cadena logística en la búsqueda de soluciones.
Los participantes insistieron en que la falta de conductores ya no puede considerarse un problema exclusivo de los transportistas. Sin conductores, recordaron, se resiente el funcionamiento de toda la cadena de suministro.
Por ello, reclamaron una mayor corresponsabilidad por parte de cargadores, operadores y clientes, tanto para mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales como para garantizar relaciones comerciales que permitan mantener la rentabilidad de las empresas de transporte.
También volvieron a aparecer reivindicaciones históricas del sector, como la mejora de las condiciones en los centros de carga y descarga, el desarrollo de aparcamientos seguros o la necesidad de seguir avanzando en la dignificación de la profesión.
Un mensaje que va más allá del transporte frigorífico
Aunque la Asamblea de Atfrie se centró en las particularidades del transporte bajo temperatura dirigida, muchas de las conclusiones extraídas durante los debates son extrapolables al conjunto del transporte por carretera.
La falta de conductores fue, probablemente, el asunto más repetido a lo largo de las dos jornadas. Sin embargo, la impresión que dejaron las intervenciones es que el verdadero desafío se encuentra un escalón más abajo.
El sector sabe qué necesita para atraer profesionales, afrontar la transición energética o mejorar las condiciones de trabajo. La cuestión que permanece abierta es si dispondrá de la rentabilidad necesaria para hacerlo.
Y esa incertidumbre explica buena parte de las preocupaciones que se escucharon en Benidorm.

Uno de los momentos más emotivos del encuentro fue la tradicional Noche del Frío, patrocinada por Frigicoll Thermo King, durante la que Atfrie rindió homenaje a la familia de Miguel Ramón en reconocimiento a su trayectoria y compromiso con el transporte frigorífico.
Cerca de 300 asistentes
Más allá de los debates sectoriales, la 49ª Asamblea General de Atfrie volvió a consolidarse como uno de los principales puntos de encuentro del transporte frigorífico español y europeo. Cerca de 300 representantes de empresas, asociaciones, fabricantes, proveedores e instituciones participaron en las jornadas celebradas en el Hotel Meliá Villaitana de Benidorm.
Uno de los momentos más emotivos del encuentro fue la tradicional Noche del Frío, patrocinada por Frigicoll Thermo King, durante la que Atfrie rindió homenaje a la familia de Miguel Ramón en reconocimiento a su trayectoria y compromiso con el transporte frigorífico.
Concluida esta edición, la asociación ya tiene la vista puesta en una cita especialmente significativa. En 2027 celebrará su 50ª Asamblea General, coincidiendo además con el 9º Congreso Nacional de Atfrie, un doble aniversario que volverá a reunir al sector para analizar los desafíos que marcarán el futuro del transporte bajo temperatura dirigida.