La patronal europea de fabricantes de vehículos ACEA avisa de lo difícil que será cumplir los requisitos de la Unión Europea para demostrar que sus camiones menos contaminantes son "made in Europe" y acceder por tanto a la mayor cantidad de fondos públicos. La Comisión Europea presentó en marzo una propuesta de Ley de Aceleración Industrial que, cuando se apruebe, introduciría preferencias para productos europeos e hipocarbónicos en los sistemas de acceso a fondos públicos, como licitaciones públicas, subvenciones a la compra y beneficios fiscales para la adquisición o el uso de vehículos eléctricos de batería, de pila de combustible e híbridos enchufables.
La consultora Ricardo ha elaborado un informe para ACEA que concluye que algunos de esos requisitos podrían resultar especialmente difíciles. Por ejemplo, señala que la localización de las baterías se perfila como un desafío clave: "Si la ley entrara en vigor hoy, aproximadamente la mitad de los camiones medianos y pesados producidos en Europa no cumplirían con los requisitos de contenido local para las celdas de batería fabricadas en la UE previstos para los programas europeos de contratación pública y subvenciones", señala ACEA en un comunicado.
Además, se prevé que en 2027 menos del 5% de las celdas de batería utilizadas en camiones fabricados en la UE contengan material activo de cátodo procedente de la UE o del Reino Unido. Los fabricantes esperan que en unos años haya más oferta de baterías LFP fuera de China, "pero se espera que sea limitada y que se enfrente a una importante demanda competitiva". Por eso concluyen que es improbable que los fabricantes europeos de vehículos pesados cumplan con los requisitos adicionales sobre material activo de cátodo de origen de la Unión que entrarían en vigor tres años después de la entrada en vigor del IAA.
En cuanto a los metales, el estudio concluye que actualmente no es posible evaluar la proporción de acero verde y aluminio bajo en carbono producidos en Europa. Respecto a los componentes electrónicos, la información disponible indica que más de la mitad de los componentes electrónicos principales provienen actualmente de Europa, en comparación con menos de la mitad en el caso de los componentes de los sistemas de propulsión eléctrica, y se prevé que la proporción europea disminuya en ambas categorías.
Adaptar el calendario
En base a este estudio, ACEA insta a Bruselas a adaptar el calendario de localización de baterías para vehículos pesados a las necesidades específicas de este segment: "Cualquier requisito obligatorio de adquirir componentes de batería 'made in UE' solo debería aplicarse tras una evaluación exhaustiva que confirme la disponibilidad en la UE de dichos componentes, adecuados para este segmento. Actualmente, es improbable que dicha disponibilidad sea suficiente antes de 2035".
También le pide considerar una modificación temporal de las normas de origen de las baterías en el Acuerdo de Comercio y Cooperación entre la UE y el Reino Unido "para evitar un coste arancelario estimado para todo el sector de casi 1.500 millones de euros, lo que socavaría la competitividad de la industria y su capacidad para invertir en la transición hacia las cero emisiones".