La Policía Local de Palma ha denunciado a dos conductores de camiones supuestamente vinculados a una actividad organizada de vertidos ilegales de construcción y demolición, según informa Europa Press. Durante las últimas semanas, los agentes habían detectado un incremento de vertidos incontrolados en una zona de la isla.
Ante estas sospechas, los agentes establecieron un dispositivo de vigilancia dinámica que culminó la noche del pasado martes con la interceptación de dos camiones a nombre de la misma persona. El camión principal fue localizado en las inmediaciones transportando seis sacas de grandes dimensiones de escombros, además de otros dos que ya habían sido vertidos en el lugar.
El conductor, un hombre de 31 años y nacionalidad española, nunca había obtenido el permiso de conducir y por ello se le abrieron diligencias como supuesto autor de un delito contra la seguridad vial que fueron remitidas a la autoridad judicial. Además, fue denunciado por infringir la normativa de transporte, exceder la carga permitida del camión y presentar deficiencias en la estiba y la seguridad.
De forma paralela, una patrulla interceptó en otra carretera a un segundo camión que era utilizado como apoyo logístico y estaba conducido por otro hombre español de 33 años. Ninguno de los dos camiones tenía la inspección técnica de vehículos (ITV) en vigor y ambos presentaban deficiencias técnicas relevantes, motivo por el cual fueron inmovilizados y trasladados al depósito.
Consecuencias
La Policía Local recuerda que la gestión de residuos de obra en la ciudad está regulada por la ordenanza municipal de limpieza, desechos y residuos sólidos urbanos y la ley de residuos y suelos contaminados. Estas establecen que toda licencia de obra requiere el pago de una fianza al Ayuntamiento, la cual solo se devuelve al presentar los certificados de entrega a una planta de tratamiento autorizada.
El vertido incontrolado en el medio ambiente supone una infracción muy grave con elevadas sanciones económicas. Además, de acuerdo con el Código Penal, cuando estas conductas causen daños sustanciales al medio ambiente los hechos pueden llegar a constituir un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente.