Eurowag ha organizado este jueves un webinar sobre crisis y oportunidades en el sector del transporte, que se puede ver aquí. Según Filippo Welter, Country Manager de Eurowag en España, las empresas que tendrán éxito en los próximos años serán aquellas que logren transformar la resiliencia operativa en una ventaja competitiva a largo plazo.
"La industria del transporte ha demostrado una notable capacidad de resiliencia a través de múltiples crisis. El próximo desafío no consiste simplemente en reaccionar ante las disrupciones, sino en construir operaciones eficientes, basadas en datos y lo suficientemente adaptables como para prosperar en un entorno en constante cambio. Las empresas que inviertan hoy en visibilidad, digitalización y una gestión de flotas más inteligente estarán mejor preparadas para afrontar lo que venga después", afirma Filippo Welter.
La industria europea del transporte comercial por carretera ha pasado la última década operando en un estado casi constante de disrupción. Desde la pandemia, la crisis energética en las cadenas de suministro y las tensiones geopolíticas, los operadores de transporte han tenido que adaptarse repetidamente a nuevas realidades. Hoy, sin embargo, el sector se enfrenta a un desafío diferente. Aunque la demanda de transporte de mercancías por carretera sigue creciendo, las empresas de transporte deben mejorar simultáneamente su eficiencia, cumplir con normativas cada vez más complejas, adoptar la digitalización y prepararse para la transición hacia operaciones más sostenibles.
Los operadores de transporte por carretera han experimentado una volatilidad sin precedentes en los últimos años. La pandemia de la covid-19 alteró las cadenas de suministro y agravó la escasez de conductores. Posteriormente, la invasión rusa de Ucrania desencadenó una de las mayores subidas del precio del diésel en Europa, mientras que la crisis energética redujo aún más los márgenes de las flotas.
Más recientemente, la escalada del conflicto entre Israel e Irán ha vuelto a generar incertidumbre en los mercados energéticos, impulsando nuevas subidas del precio del petróleo y de los combustibles. En un sector donde el combustible representa una de las principales partidas de gasto, esta volatilidad vuelve a poner presión sobre la rentabilidad de las empresas de transporte y dificulta la planificación de costes a medio y largo plazo.
Al mismo tiempo, el sector sigue en creciente transformación regulatoria, impulsada en los últimos años por los requisitos de sostenibilidad, la implantación de sistemas de peaje basados en las emisiones de CO₂ y unas obligaciones normativas cada vez más exigentes.