Repsol ha puesto en marcha su segunda planta de combustibles renovables en la península ibérica, ubicada en su Complejo Industrial de Puertollano (Ciudad Real). Tiene capacidad para producir 200.000 toneladas al año, que se suman a las 250.000 toneladas anuales de combustibles renovables de la planta de Cartagena.
Para la planta de Puertollano, la energética ha invertido 130 millones de euros; ha transformado una unidad de refinería que procesaba materia prima de origen fósil en una instalación capaz de utilizar aceite de cocina usado y otros residuos de la industria agroalimentaria.
Las 200.000 toneladas anuales de combustibles de origen orgánico fabricados en esta planta ‒en este caso, diésel renovable‒ pueden utilizarse de forma inmediata en coches, camiones y barcos, aprovechando las infraestructuras de repostaje existentes. Repsol señala que su uso evitará la emisión de 700.000 toneladas de CO2 al año, considerando todo el ciclo de vida del producto, en comparación con los combustibles convencionales a los que sustituyen.
El director del Complejo Industrial de Repsol en Puertollano, Antonio Lorenzo, ha señalado: "El inicio de la producción de esta planta supone un paso más en la apuesta de Repsol por los combustibles líquidos de origen renovable, así como en la transformación de nuestro complejo, con el objetivo de consolidarse como un centro industrial de referencia en economía circular y en combustibles renovables". Lorenzo califica este proyecto como "uno de los más ambiciosos desarrollados en los últimos años en el centro industrial de Puertollano".
Apuesta de Repsol
La energética destaca los combustibles renovables como uno de los pilares de su estrategia multienergética. Pueden utilizarse directamente en los motores actuales, sin necesidad de realizar modificaciones en los vehículos ni en las infraestructuras de distribución y repostaje.
Repsol ya comercializa su Diésel Nexa origen 100% renovable ‒el gasóleo de más alta gama de Repsol compatible con todos los motores diésel‒ en más de 1.600 estaciones de servicio de España y Portugal, y continúa ampliando esta red para facilitar el acceso a soluciones de movilidad con menor huella de carbono. Además, la compañía produce en el Complejo Industrial de Puertollano biojet o combustible sostenible de aviación (SAF) a partir de residuos orgánicos, que se distribuye a las principales aerolíneas y contribuye a la descarbonización de un sector clave como el transporte aéreo.