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| El debate intoxicado: ¿faltan conductores y conductoras? | -

Por Agustín López, secretario de Comunicación del sector de Carretera y Logística de FSC-CCOO.

El debate intoxicado: ¿faltan conductores y conductoras?
El debate intoxicado: ¿faltan conductores y conductoras?

Hace 10 años, allá por 2011, ya se hablaba del desmantelamiento del sector de transporte en nuestro país, lo que se llamó “la rumanización del transporte”, una práctica comercial a la que se sumaron también empresas españolas. Digamos que desaprobaban y se alarmaban de la aparición de empresas del este de Europa y del desembarco en nuestro mercado laboral de miles de trabajadores y trabajadoras de esta zona y de la barra libre que se generaba para el transporte, cabotajes, subidas y bajadas por el continente por doquier y con salarios de hielo propios de esos lares de la Europa fría. Hoy, en el noveno mes de 2021, podemos decir que una parte importantísima de esos trabajadores y trabajadoras que vinieron a nuestro país a trabajar, han regresado a sus países de origen por tener ya las mismas o similares condiciones laborales que en España.

Curiosa pregunta que genera opiniones y debates muchas veces por desconocimiento de los antecedentes y de los hechos que nos traen a la realidad el momento actual

Actualmente, llama la atención que, de una forma más o menos marcada en el tiempo, el sector empresarial del transporte y sus asociaciones demandan conductores y conductoras. Son muchos los titulares que aparecen sobre esta cuestión unos más llamativos que otros y algunos hasta insólitos, como los que reseñamos a continuación:

“El transporte de Castellón lanza un SOS: el déficit de conductores amenaza la economía”. Cabe recordar que Castellón y provincia tienen sin actualizar su convenio desde hace más de 10 años. Sobra comentar la precariedad de las y los conductores profesionales en cuestión de derechos y salarios etc. etc. Diez años sin negociar un convenio significa, por ejemplo, que no se ha actualizado a salario mínimo interprofesional.

“Casi el 40% de los operadores de transporte por carretera encuestados citan la falta de formación como la principal causa de la escasez de conductores”. Se requieren conductoras y conductores formados, pero ¿quién los forma? La formación no es óbice para el encuentro de profesionales, la conductora o el conductor se forman con los años de experiencia y si tienen suerte de estar en una empresa que tiene un plan de formación donde se ejecuta sin saltarse otros derechos, estaremos hablando de la excepción de la regla.

Así podíamos seguir desgranando una a una todas las carencias que las y los conductores profesionales tienen en su día a día, las sabidas extenuantes jornadas de trabajo, conducir hasta 10 horas dos veces a la semana y cargar y descargar, los tiempos de espera y disponibilidad que no son más que poner de manifiesto las carencias y descoordinaciones en los centros de carga y descarga y que repercuten directamente en el conductor o conductora y en su fatiga personal de tantísimas horas en una sola jornada laboral. Muy alentador digamos que no es y mucho menos para la gente más joven y mejor preparada.

Los datos del Servicio Público de Empleo Estatal que se ofrecen año tras año desmontan la repetición constante y monótona de una serie de ideas que cíclicamente las asociaciones patronales del transporte por carretera vienen repitiendo desde hace tiempo sobre la falsa escasez de conductores/as profesionales.

La no existencia de coeficientes reductores en la profesión hace más difícil jubilar a las y los profesionales y, por ende, la entrada de gente más joven al sector. No existen relevos generacionales.

Lo que falta realmente son empleadores/as responsables, que cumplan con los convenios de aplicación y que las patronales del sector se sienten a negociar y actualizar aquellos convenios que están paralizados en el tiempo por intereses económicos.

Un sector como este no puede funcionar a destajo con el pago a kilómetro, hecho prohibido expresamente por la normativa europea por motivos de seguridad. Un sector como este no puede seguir funcionando a cargo del fraude a la Seguridad Social, camuflando en las nóminas y en las cotizaciones la productividad por kilómetros y reflejándolas en dietas.

La alta siniestralidad en el desempeño de la profesión, la indignidad que sufren las y los conductores con la carencia de estaciones de servicio de calidad y de servicios vigilados, los modos y desconsideraciones hacia el conductor o conductora en los centros logísticos son otras denuncias diarias de este colectivo profesional que hacen que la profesión no resulte atractiva.

No faltan conductores y conductoras, falta hacer atractiva la profesión desde el punto de vista salarial y de todas las condiciones anteriormente mencionadas y que los y las profesionales del transporte por carretera no paguen los desajustes del coste del transporte.

Sería interesante que alguna vez se pusiera negro sobre blanco todo lo que concierne a este asunto, pero sabemos la alta siniestralidad que sufre la profesión año tras año por el envejecimiento de flotas o mantenimiento de las mismas, porque sigue siendo un sector tan precario en todas y cada una de las cuestiones anteriormente mencionadas.

¿Por qué se sigue la tendencia a contratar al que menos pregunta?

No, no faltan conductores y conductoras, faltan condiciones.

Sobre el autor

Tribuna abierta a la visión de los principales actores del sector del transporte

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