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Nuevo curso, ¿nuevos retos?
Nuevo curso, ¿nuevos retos?

Nuestro sector ya está acostumbrado a desenvolverse en escenarios difíciles, a veces incluso hostiles, lo que en lugar de acobardar a sus empresas les ha hecho más fuertes. Los empresarios del transporte terrestre están acostumbrados a navegar por aguas turbulentas y a encontrar oportunidades en medio de la adversidad. Una adversidad que continúa presente en este nuevo curso que iniciamos en septiembre.

El primer reto al que nos enfrentamos en este último cuatrimestre del año son las constantes fluctuaciones de la demanda de los servicios de transporte en toda Europa, lo que ya se está traduciendo en tensiones de las tarifas. Los vaivenes del volumen de pedidos, agravados por los tipos de interés del Banco Central Europeo, en máximos de 20 años, hacen prever que la presión de la demanda en el mercado de contratos pueda seguir menguando.

El segundo desafío es el alza constante de los costes operativos en general, ejemplificado con los combustibles que protagonizan incrementos muy llamativos de precios que no dan señales de cambio de tendencia para los meses próximos. Una situación que obliga a agudizar la creatividad para ser más eficientes gestionando recursos, optimizando operaciones con tecnologías disruptivas y una mejor planificación de rutas, diversificando la oferta o explorando nuevos mercados.

El primer reto al que nos enfrentamos en este último cuatrimestre del año son las constantes fluctuaciones de la demanda de los servicios de transporte en toda Europa, lo que ya se está traduciendo en tensiones de las tarifas

En estos momentos de dificultad es cuando emergen las verdaderas fortalezas de nuestras compañías. Operadores de transporte, con décadas de trabajo a sus espaldas, que a pesar de las chinitas, piedras y rocas que se encuentran en su camino, continúan ocupando las primeras posiciones en el ranking europeo del transporte de mercancías por carretera, liderado por el pabellón alemán.

Por supuesto, aunque tampoco es nuevo, seguimos enfrentando el consabido problema, que ya es una verdadera “emergencia”, de la escasez de conductores profesionales capaces de ir sustituyendo a los que salen del sector que amenaza con convertir esta profesión en una de las que están en vías de extinción en medio mundo por la falta de relevo generacional. Como se ve, casi nada es verdaderamente nuevo… como no sea el trasiego normativo y regulatorio y las elucubraciones para la llamada “transición energética”.

Disparatada política de transición energética

En este arranque del curso tampoco podemos perder de vista la espada de Damocles de los peajes, propuesta que ya se ha convertido en arma electoral; o, como apuntaba antes, la disparatada política de transición energética marcada por los 27, que continúan enfrascados en la supuesta panacea de la electromovilidad, planteando un enorme problema de casi imposible solución en plazo, teniendo en cuenta que más del 96% de los camiones vendidos en la UE en 2022 funcionan con diésel; y sólo el 0,6% son eléctricos.

El exceso de regulación normativa y la presión fiscal que sufren nuestras empresas también conforman un binomio amenazante para el sector que, sin duda, impacta directamente en su crecimiento y productividad. Y además del exceso o quizá por él, la inseguridad jurídica no cesa, con normas que se “congelan” o directamente desaparecen antes de nacer como la famosa Ley de Movilidad Sostenible.

Somos capaces de adaptarnos, de innovar y de mantener nuestra enorme competitividad dentro y fuera de nuestras fronteras

Hace unos días desayunábamos con el último informe de Funcas, que prevé que en la recta final de 2023 se produzca un importante freno en nuestro crecimiento económico, llegando incluso a ser cero en el último trimestre. Una ralentización que la Fundación de las Cajas de Ahorro explica, sobre todo, por la situación de los países del entorno y, por consiguiente, por el comportamiento de las exportaciones, y no tanto por el deterioro de nuestro consumo interno.

En este buque con pocas luces y muchas sombras en el que nos embarcamos, humildemente animo a todas las empresas de nuestro sector a ahondar en su natural talante positivo y proactivo. Una actitud que multiplicará su fuerza. Ya lo apuntaba Darwin al afirmar que no sobrevive la especie más fuerte, sino la que mejor responde al cambio. Por eso, estoy convencido de que, a pesar de los obstáculos, juntos seguiremos demostrando que somos capaces de adaptarnos, de innovar y de mantener nuestra enorme competitividad dentro y fuera de nuestras fronteras.

Sobre el autor

Ramón Valdivia es vicepresidente ejecutivo de Astic, miembro del Comité Ejecutivo de Presidencia de la Unión Internacional de Transporte por Carretera (IRU) y vocal de la Junta de Gobierno de la CEOE. Ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, fue director general de Iveco entre 2005 y 2011, además de otras responsabilidades profesionales.

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