El mantenimiento de las flotas de transporte ante el frío extremo cuenta con un aliado estratégico en el catálogo de Förch. Su protector de alto rendimiento de la gama TRUCKline está diseñado específicamente para mantener el flujo del carburante incluso a temperaturas de hasta -35 °C, evitando las costosas paradas imprevistas en ruta.
La operatividad de los motores diésel en condiciones invernales es uno de los mayores retos del sector. Cuando la temperatura cae por debajo de los -5 °C, el carburante tiende a espesarse, obstruyendo filtros y tuberías. Esta solución técnica de Förch mejora la fluidez del combustible de manera inmediata, optimizando tanto el arranque en frío como la fase de calentamiento del motor, explican desde el fabricante. Además, su formulación asegura una lubricación óptima de todas las piezas móviles del sistema de inyección, protegiendo los componentes críticos.
La rentabilidad es un factor decisivo en la gestión de flotas, y este producto destaca por su alta concentración: 1 litro de producto es suficiente para tratar 1.000 litros de carburante. Esta capacidad de dilución posiciona al protector de Förch como una herramienta de mantenimiento eficiente y económica para el transporte de larga distancia.
Desde Förch recalcan que su aplicación debe ser preventiva, añadiendo el producto al depósito antes de que el carburante comience a espesarse (y siempre que el aditivo esté por encima de los 0 °C para una mezcla correcta). Al ser compatible con todos los sistemas diésel actuales, la marca reafirma su compromiso de ofrecer soluciones que garanticen la máxima fiabilidad en las condiciones más severas de la ruta.