Este miércoles, 1 de febrero, ha entrado en vigor la conocida como tasa Temu o tasa Shein, que grava con tres euros los envíos de menos de 150 que procedan de fuera de la Unión Europea (UE). Es un gravamen a cada producto, por lo que si se compran dos, aunque vengan en un mismo paquete, se tendrán que pagar seis euros.
Lo que aprobaron los países miembros en febrero, y que entra en vigor ahora, es en realidad eliminar la exención de esta tasa de tres euros para los envíos de menos de 150. Makis Keravnos, ministro de Finanzas de Chipre, país que ostentaba en el primer semestre la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, defiendió que, ante el auge del comercio electrónico global, las normas aduaneras de la UE deben seguir el ritmo: "La abolición de la exención obsoleta para los paquetes pequeños contribuirá a apoyar a las empresas de la UE y cerrará las puertas a vendedores sin escrúpulos".
El objetivo es atajar prácticas fraudulentas, como la fragmentación de los envíos en paquetes más pequeños para evitar el pago de derechos de aduana, y garantizar una competencia más justa para los fabricantes europeos frente a productos de bajo coste que con frecuencia no cumplen la normativa europea. En España, la patronal UNO Logística defiende que esto supondrá un cambio estructural en el comercio electrónico internacional de bajo coste, con impacto directo tanto en precios como en la operativa logística.
El presidente de UNO Logística, Francisco Aranda, considera imprescindible que la aplicación de la medida "vaya acompañada de una profunda modernización de los sistemas aduaneros". Por ello, reclama la automatización integral de los procesos mediante sistemas digitalizados e integrados entre plataformas de ecommerce y autoridades aduaneras, así como la simplificación de la clasificación arancelaria para reducir la intervención manual y evitar cuellos de botella.
La patronal considera igualmente prioritario reforzar con urgencia los recursos humanos y tecnológicos de las aduanas para hacer frente al extraordinario volumen de mercancías que recibe cada día la UE, "con más capacidad operativa, sistemas informáticos más ágiles, mayor automatización y un refuerzo de las infraestructuras en aeropuertos y centros logísticos". Según sus datos, en la UE entran alrededor de 4.600 millones de paquetes low-cost al año, unos 12 millones diarios.
Periodo transitorio
Asimismo, reclama una auténtica ventanilla única europea e igualdad de criterios en todos los Estados miembros. "No podemos permitir que cada país interprete la norma de manera diferente porque eso provocaría desvíos de tráfico, desigualdad competitiva entre hubs logísticos y pérdida de eficiencia para toda la cadena de suministro", ha señalado Aranda.
La patronal insiste también en la necesidad de evitar que la aplicación de la tasa genere costes administrativos desproporcionados o fricciones en la experiencia del consumidor, garantizando su integración transparente en el proceso de compra online. Además, defiende la necesidad de un periodo transitorio suficiente que permita adaptar de forma progresiva los sistemas tecnológicos y operativos de todos los operadores implicados, acompañado de pruebas piloto y criterios de flexibilidad durante la fase inicial de implantación.