Los fabricantes chinos y estadounidenses podrían hacerse con más de una cuarta parte del mercado europeo de camiones eléctricos en 2030, según un análisis de Transport & Environment (T&E), que advierte del creciente peso que pueden adquirir nuevos competidores en un segmento hasta ahora dominado por los fabricantes europeos.
El escenario planteado por la organización ambiental llega cuando la electrificación del transporte pesado comienza a ganar velocidad en Europa, pero también cuando los fabricantes chinos están acumulando una ventaja importante en volumen, tecnología y experiencia en vehículos eléctricos.
Para los constructores europeos, el desafío no se limita por tanto a cumplir con los objetivos comunitarios de reducción de emisiones. La transición hacia el camión eléctrico está abriendo también una batalla industrial en la que el coste del vehículo, la tecnología de baterías y la capacidad de producción pueden resultar determinantes.
China parte de una posición especialmente favorable. El mercado doméstico ha experimentado un fuerte crecimiento de los camiones eléctricos, impulsado por las políticas públicas, el desarrollo de las baterías y una infraestructura de recarga mucho más extensa. Algunas estimaciones sitúan ya en niveles muy elevados la penetración de los vehículos eléctricos en el transporte pesado chino.
T&E sostiene que esta experiencia puede traducirse en una mayor presencia de fabricantes chinos en Europa durante los próximos años, especialmente si los costes de adquisición de sus vehículos se mantienen por debajo de los de los fabricantes tradicionales.
La evolución del mercado europeo dependerá, en cualquier caso, no solo de la oferta de vehículos. La disponibilidad de puntos de recarga para camiones, los precios de la electricidad, las ayudas a la adquisición y la evolución de la regulación europea serán factores decisivos para determinar el ritmo de renovación de las flotas.
El debate introduce así una nueva dimensión en la electrificación del transporte pesado: Europa no solo debe conseguir que sus transportistas compren camiones eléctricos, sino también que una parte relevante de esos camiones siga siendo fabricada por su propia industria.