El sector del transporte y la logística está sintiendo con especial intensidad el impacto de las nuevas políticas arancelarias, que están afectando de forma directa a la actividad comercial y a las previsiones de crecimiento. Según un reciente estudio elaborado por Crédito y Caución, la estimación de crecimiento de la producción del sector ha sido revisada a la baja respecto a las previsiones realizadas hace un año, que apuntaban a un avance del 3,7%. Actualmente, se espera que el sector cierre 2026 con un crecimiento más moderado, del 2,4%.
Las nuevas tarifas arancelarias están desencadenando una reacción en cadena a lo largo de toda la economía de bienes, con efectos negativos sobre la producción y el transporte de materias primas. En este contexto, las importaciones estadounidenses procedentes de China han disminuido y la demanda mundial de contenedores para 2026 se enfrenta a un escenario de elevada incertidumbre, lo que está contribuyendo a una reducción de los costes de transporte.
La zona euro se perfila como uno de los mercados con peores perspectivas de crecimiento. De acuerdo con Crédito y Caución, el sector del transporte y la logística apenas registrará un repunte del 0,9% en 2026, lastrado por la lenta recuperación de la actividad industrial. Aunque el sector mostró cierta resiliencia durante el primer semestre de 2025 gracias a la anticipación de pedidos ante la amenaza de los aranceles, la entrada en vigor de las nuevas tarifas y el aumento de la competencia procedente de China están comenzando a frenar la producción industrial, el comercio y la inversión.
Por el contrario, Reino Unido presenta las mejores previsiones de crecimiento, si bien la escasez de personal está limitando el desarrollo de la actividad. En el transporte por carretera, el incremento de los salarios, los costes de sustitución de vehículos y el encarecimiento del combustible están reduciendo los márgenes comerciales y deteriorando la salud financiera de las empresas del sector.
RIESGOS GEOPOLÍTICOS
Además del déficit de mano de obra, el transporte y la logística afrontan otros desafíos relevantes, como la volatilidad del precio del petróleo y los riesgos geopolíticos. En particular, el subsector marítimo depende en gran medida de la libertad de navegación, por lo que un aumento de las tensiones internacionales o la aparición de conflictos armados podría provocar importantes perturbaciones.
Por último, los nuevos estándares de sostenibilidad exigen inversiones significativas tanto a medio como a largo plazo. Aunque estos cambios pueden generar oportunidades, también suponen un riesgo para aquellas empresas que no dispongan de los recursos necesarios o que no estén dispuestas a adaptarse al nuevo entorno regulatorio, según advierte Crédito y Caución.