La organización independiente de divulgación medioambiental CDP ha concedido a Continental una calificación de 'A-' que reconoce el enfoque de la empresa para mitigar el cambio climático, sus avances en la reducción de las emisiones de CO₂ y su transparencia integral a lo largo de la cadena de suministro.
La empresa también ha obtenido buenos resultados en la categoría de gestión del agua, consiguiendo una calificación 'B' por segundo año consecutivo. Las puntuaciones otorgadas por el CDP, anteriormente conocido por su nombre completo Carbon Disclosure Project, validan el compromiso del fabricante de neumáticos con la acción climática, incluido el uso de electricidad renovable y el cambio a combustibles de bajas emisiones como la biomasa.
"Optimizamos continuamente la producción, los productos y los procesos en todas las fases del ciclo de vida de un neumático, desde el abastecimiento de materias primas y la fabricación hasta el uso y la gestión al final de su vida útil. Estamos comprometidos con la acción climática en nuestras propias operaciones y a través de una estrecha colaboración con nuestros proveedores", afirma Jorge Almeida, director de Sostenibilidad de Continental Tires.
La calificación del CDP evalúa las medidas que toma una empresa para abordar el cambio climático. La transparencia en la reducción de las emisiones de CO₂ se califica en categorías como 'iniciativas de reducción de emisiones', 'productos bajos en carbono' y 'políticas medioambientales' en una escala que va desde 'A' (liderazgo) hasta 'D' (divulgación). La calificación también tiene en cuenta la influencia positiva que una empresa tiene en los esfuerzos de sostenibilidad de sus proveedores. Su objetivo es ayudar a los inversores y a las partes interesadas a comprender el impacto medioambiental de las actividades corporativas e impulsar nuevas medidas para reducir la huella de carbono.
CONSERVACIÓN DE RECURSOS VITALES
Desde 2020, Continental se abastece de electricidad verde como parte de su participación en la iniciativa RE100. Utiliza la electricidad generada por sus propios sistemas fotovoltaicos in situ, así como la energía obtenida a través de acuerdos de compra de energía (PPA, power purchase agreements) regionales y a través de la red. Estos acuerdos a largo plazo proporcionan a la compañía precios de electricidad estables y predecibles, garantizan un suministro fiable de energía renovable y apoyan el desarrollo de nuevos proyectos eólicos y solares regionales. De esta manera, Continental está reduciendo específicamente sus emisiones de alcance tipo 2. Otras medidas de eficiencia energética, como la mejora del aislamiento de las instalaciones de producción térmica, la instalación de iluminación LED y la detección y reparación tempranas de fugas, reducen el consumo de energía y las emisiones de CO₂ de la empresa.
La firma destaca también el uso eficiente que hace del agua, que se utiliza en la producción de neumáticos para los procesos de calentamiento, enfriamiento y limpieza. Entre 2020 y 2025, el fabricante redujo la extracción de agua por tonelada métrica de producto en más de un 10% en todas las plantas de producción, lo que supuso un ahorro total de 197 millones de litros de agua. Estas reducciones se lograron, por ejemplo, mediante un uso más eficiente del agua, así como mediante el tratamiento y la reutilización del agua.
Asimismo, Continental considera las cadenas de suministro de materias primas trazables y transparentes "esenciales para mitigar el cambio climático". Para ello, ha aplicado una amplia gama de medidas, desde la generación de políticas estrictas de abastecimiento y la participación a nivel local, como la formación de pequeños agricultores en el abastecimiento responsable de caucho natural, hasta el despliegue de tecnologías digitales avanzadas. Al mismo tiempo, sigue investigando materias primas alternativas para reducir más su huella medioambiental. Algunos ejemplos son la sílice derivada de la ceniza de la cáscara de arroz, los subproductos de origen biológico de la industria papelera, como el tall oil, y las fibras de poliéster fabricadas a partir de botellas de PET recicladas procedentes exclusivamente de regiones que no cuentan con sistemas de reciclaje de botellas de circuito cerrado.