La Plataforma para los Combustibles Renovables justifica la necesidad de impulsar estos carburantes con una fiscalidad más favorable que la de los combustibles tradicionales. En esta plataforma se integran 32 organizaciones –incluyendo patronales del transporte como CETM, Astic o UNO; asociaciones de estaciones de servicios como Ceees o de combustibles– que luchan por el reconocimiento de la Administración a estos combustibles como una palanca para alcanzar la descarbonización más allá de la electromovilidad, que ven muy difícil de aplicar en sectores como el transporte pesado.
En sus cinco años de existencia, la Plataforma ha conseguido cierto reconocimiento del Ministerio de Transportes: la directora general de Transporte por Carretera y Ferrocarril reconoció la importancia de estos carburantes en la descarbonización. Ahora, la plataforma pide "políticas fiscales que reconozca la reducción de emisiones de esta energía renovable". Justifica que, con datos del Ministerio para la Transición Ecológica, los combustibles renovables reducen un 83% las emisiones. Ese porcentaje se eleva hasta el 87%, según las concluisiones de una experiencia en condiciones reales llevada a cabo por la Plataforma para los Combustibles Renovables.
Por ello, reclama un marco regulatorio "que permita convertir en realidad esta oportunidad, dé certidumbre a las inversiones de la industria de los combustibles renovables y establezca objetivos a largo plazo, más allá de 2030". A este respecto, destaca la relevancia de culminar la transposición completa y ambiciosa de la directiva europea RED III –que marca objetivos de uso de energías renovables–, y la necesidad de dotar de mayor flexibilidad a la propuesta de la Comisión Europea de revisión de los objetivos climáticos de 2035 para el automóvil, "donde se reconoce, por primera vez, el uso de combustibles renovables en la descarbonización del transporte por carretera, pero de manera claramente insuficiente".