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| Costes non stop: con la soga al cuello | -

"Las empresas de transporte se están enfrentando a costes totalmente desbocados".

Costes non stop: con la soga al cuello
Costes non stop: con la soga al cuello

“El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que usted puede permanecer solvente”. En esta reflexión Keynes hacía referencia a la Bolsa, pero bien podríamos aplicarla a la situación económica actual en nuestro país, protagonizada por una inflación descontrolada; y el “usted” del economista británico podría sustituirse por “las empresas”. Y es que vivimos tiempos convulsos que también salpican al sector del transporte de mercancías por carretera, cuyas empresas se están enfrentando a costes totalmente desbocados. La lista es abultada, pero voy a intentar desglosarla en estas líneas con la ayuda de una encuesta que acabamos de realizar entre nuestras afiliadas (el 63% dispone de flotas de más de 100 camiones).

El primer elemento que ha distorsionado por completo los costes de operación de los operadores de transporte ha sido el gasoil, combustible que utiliza el 96% de los camiones y cuyo precio se ha disparado un 59,6% en el último año. Cada uno de estos vehículos pesados reposta en torno a 4.000-4.500 litros al mes, por lo que su factura en esta partida ha crecido en más de 2.000 euros al mes por camión. Esperemos que finalmente el Ejecutivo amplíe el descuento de 20 céntimos del combustible más allá del 31 de diciembre, a pesar de no haberlo contemplado en sus presupuestos para el año que viene.

Otro quebradero de cabeza para estas empresas son los costes sociales. La subida de las bases máximas de cotización un 8,6% para 2023 (en 2022 este incremento fue del 1,7%) ha sido un “regalito” inesperado de los presupuestos del Gobierno que genera inseguridad jurídica y frena nuestra competitividad ya que esta es la mayor partida de los costes de explotación de una empresa de transporte junto con el combustible. Con este panorama las empresas españolas de transporte por carretera soportan una carga social anual por cotizaciones mil euros superior a las alemanas por cada conductor. Además, la acuciante escasez de conductores que sufre nuestro sector insufla todavía más presión en este coste laboral. 

"Tener que esperar un año para poder recibir un camión nuevo perjudica seriamente la eficiencia operativa de estas compañías de cara a los cargadores y exportadores"

Llegamos a la partida de la renovación de la flota y en nuestra encuesta nos topamos con una palabra que se repite como un mantra: incertidumbre. En relación a los plazos de entrega, nuestro sondeo muestra que algo más de la mitad de las respuestas refieren que son muy cambiantes e inciertos y que no hay plazo firme para entregarlos en una fecha concreta y, en otros casos, cuatro de cada diez reflejan que, si bien dichos plazos de entrega están fijados por contrato, son muchos más dilatados que los de anteriores ejercicios, superando con frecuencia el año de espera. El promedio de antigüedad de las flotas de nuestras empresas afiliadas es inferior a 4 años (la edad media de los camiones en España supera los 13 años), así que tener que esperar un año para poder recibir un camión nuevo perjudica seriamente la eficiencia operativa de estas compañías de cara a los cargadores y exportadores. Y no están las cosas para permitirnos estos lujos.

La falta de capacidad productiva, además de distorsionar por completo los calendarios de renovación de estos vehículos, también ha provocado un brutal aumento de sus precios. Nuestro testeo muestra que un tercio de las respuestas refleja subidas de entre el 30% y el 50% respecto a la situación anterior a octubre de 2020 y con perspectiva de nuevos incrementos inmediatos.

La lista de costes de las empresas transportistas de nuestro país continúa alargándose como las cláusulas de las partes contratantes del infinito contrato de los Hermanos Marx: el AdBlue ahora es el doble de caro que en 2021 porque el precio de la urea ha subido; los seguros también son más costosos; el precio de los neumáticos se ha disparado un 60%; los peajes, el coste financiero para las empresas que han adquirido préstamos o financian su circulante… Desde hace dos años, estas partidas están experimentando encarecimientos insostenibles. Antes se realizaban previsiones anuales; desde la pandemia se hacían a tres meses y ahora estas empresas tienen que hacerlas prácticamente al día.

"El sector español del transporte internacional de mercancías por carretera ha transportado más de 24 millones de toneladas en el segundo trimestre del año, un 0,3% más que en el mismo periodo de 2021"

Costes elevados + incertidumbre. Un cóctel explosivo. Solo para 2023 se prevé otra subida de costes de entre un 6-10%, que también hará muy complicado no ya mejorar sus exiguos márgenes, sino tan siquiera mantenerlos. No cabe mayor lastre para el desarrollo de la inversión empresarial. Como consecuencia inmediata, probablemente asistiremos a un nuevo aumento de la edad media del parque rodante.

Para que no todo sean malas noticias, me gustaría cerrar este artículo con un dato positivo: a pesar de la coyuntura económica actual, el sector español del transporte internacional de mercancías por carretera ha transportado más de 24 millones de toneladas en el segundo trimestre del año, un 0,3% más que en el mismo periodo de 2021. Está claro que la demanda de movimiento terrestre de bienes más allá de nuestras fronteras continúa creciendo, lo que nos permite continuar en el pódium de las potencias europeas que más exportan por carretera. Esperemos que este incremento continuado de costes no estrangule a estas grandes empresas de transporte que tanto hacen por nuestra economía.

 

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