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| ¿Has protagonizado alguna de estas cinco escenas este verano? | -

Todos sabemos que las vacaciones son para descansar y relajarse, pero no al volante.

En vacaciones no bajes la guardia.
En vacaciones no bajes la guardia.

Te presento cinco circunstancias (hay muchas más) que podrás (habrás podido) observar en más de una ocasión en verano, con el fin de que no te conviertas en protagonista de ninguna de ellas:

  1. Cuando cruces un paso de peatones, asegúrate de que el conductor o conductores de los vehículos que se aproximan te han visto y están reduciendo la velocidad. Mírales a la cara para confirmar que es así, y no al coche, que no tiene ojos (todavía).
  2. Los nuevos límites de velocidad tan reducidos establecidos en los núcleos urbanos "aburren" a algunos conductores, que aprovechan para actualizar los estados de sus redes sociales en sus móviles, o enviar el clásico wasapp de "estoy llegando", y luego es que no, por dejar de prestar atención a la conducción, pues se reduce significativamente el tiempo de respuesta en caso de un imprevisto, con el consiguiente riesgo.
  3. Precaución con aquellos vehículos que incorporan toallas, pañuelos, cartones u objetos similares en las ventanillas laterales del lado derecho para proteger a sus ocupantes del sol, o prendas de vestir colgadas de una percha, puesto que la visibilidad del conductor se resiente en esa zona. Es preferible no emplear los asideros de ventanilla como percheros, pero si no "quedara más remedio", mejor que sea la ventanilla trasera izquierda, pues no penaliza el ángulo de visión en la misma medida.
  4. “Prohibido conducir con chanclas”. El entrecomillado se justifica porque aunque la DGT no recoge en su reglamento la prohibición específica de conducir con este calzado (en según qué circunstancias podríamos llegar a ser sancionados), como conductores profesionales (seguros y responsables) deberíamos prohibirnos conducir con estos “peligrosos elementos”.
  5. No conduzcas sin camiseta. Como en el apartado anterior, más importante que la posibilidad de ser multados es el riesgo que corremos. El cinturón de seguridad, especialmente si sus pretensores no están en plena forma, puede hacer que empecemos la pretemporada de franjirrojos, con una quemadura a modo banda hilvanada en nuestro pecho.

Sobre el autor

Desde el arcén se ve el mundo de otra manera. Desde el arcén podemos observar cómo los vehículos pasan a toda velocidad, como la vida, sin detenerse, salvo contratiempo. Una enfermedad, una epidemia, una quiebra, un despido, una crisis, un temporal o incluso una muerte son las averías más frecuentes que nos apartan a la cuneta como lo haría el reventón de un neumático. Pero el arcén nos ampara. Ahí está, para ser usado en caso de necesidad tomando, por supuesto, las correspondientes medidas de seguridad. Todo el mundo debería, en alguna ocasión, aprovechar este recurso (mejor por decisión propia que por obligación) para hacer una pausa antes de completar su viaje. 

Silvio Pinto, redactor jefe técnico de Ruta del Transporte

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