El Consejo de la Unión Europea ha modificado este lunes el duro Reglamento sobre las normas de emisiones de CO2 para vehículos pesados. Las nuevas reglas introducen un "criterio de flexibilidad temporal", según lo define el Consejo, para que los fabricantes puedan cumplir sus objetivos de reducción de las emisiones de CO2 para 2030. La enmienda no modifica los objetivos de reducción a largo plazo. Lo que se permite ahora es acumular más y mejor los créditos de emisiones.
La legislación vigente de la UE, y que no cambia, establece que los objetivos de reducción de las emisiones de CO2 para los vehículos pesados nuevos –incluidos camiones, autobuses y autocares– será del 15% desde 2025, del 43% desde 2030 y hasta el 90% en 2040. Todo ello en comparación con las emisiones de 2019. Para demostrar el cumplimiento, los fabricantes de vehículos pesados pueden obtener créditos de emisiones si su flota obtiene mejores resultados.
Entre 2025 y 2029, los fabricantes ya pueden acumular créditos si sus emisiones se sitúan por debajo de sus propios objetivos anuales específicos de emisiones de CO2. Esta flexibilidad específica y temporal les permitirá generar más créditos de emisiones en los años anteriores a 2030 y, por tanto, facilitaría su cumplimiento a partir de ese año. La flexibilidad está pensada para incentivar el desarrollo temprano de vehículos pesados de emisión cero.
El mecanismo actualizado de cálculo de créditos se aplica específicamente a los camiones pesados (de más de 16 toneladas) y a determinadas categorías de autobuses (de más de 7,5); no se aplica a los autobuses urbanos, ya que la implantación de autobuses de emisión cero ya está muy avanzada y depende menos de la infraestructura de autopistas de larga distancia.
En una nota de prensa, el Consejo explica que esta modificación del Reglamento reconoce los retos estructurales a los que se enfrenta el sector, en especial el lento despliegue de la infraestructura pública de recarga en las autopistas.