Conforme al segundo paquete de medidas en respuesta a la crisis en Oriente Medio, los transportistas que tienen vehículos sin gasóleo profesional recibirán 900 euros por cada camión pesado de gas (o de gasóleo domiciliado en Canarias, Ceuta y Melilla), 333 euros por camión ligero (de 7,5 toneladas de masa máxima autorizada o menos) y 150 euros por furgoneta. Son cuantías inferiores a las inicialmente previstas (1.350 euros por camión pesado, 499 por ligero y 225 por furgoneta) debido a que el impuesto sobre hidrocarburos aplicado al gasóleo ha descendido en septiembre. El decreto con las ayudas en vigor concretaba que si aumentaba la rebaja impositiva se reduciría la ayuda de la forma en la que se detalla en el artículo 25.
Es algo similar a lo que ha ocurrido con las ayudas a los vehículos con gasóleo profesional, que al bajar los impuestos en septiembre la bonificación por litro se ha quedado en cinco céntimos, en lugar de los 20 céntimos inicialmente previstos. Asociaciones de transportistas como Fenadismer se han quejado de que esta variación en las ayudas provoca "incertidumbre y desprotección económica": "La práctica diaria se ha convertido en un auténtico vaivén normativo y contable que imposibilita cualquier tipo de previsión financiera en las empresas y autónomos del sector".
El primero de los paquetes con ayudas coyunturales para los transportistas se aprobó en marzo y sus medidas estaban diseñadas para compensar el encarecimiento de los combustibles hasta el 30 de junio: 20 céntimos por litro para los vehículos con gasóleo profesional y ayudas directas por vehículo para los que no tenían gasóleo profesional. El segundo decreto, del 29 de junio, tiene vigencia hasta el 30 de septiembre y es algo más complejo porque las ayudas varían según la rebaja de impuestos: a menos rebaja impositiva más ayuda para el transporte profesional. El objetivo del Gobierno era poder retirar paulatinamente los descuentos de impuestos para el conjunto de consumidores y mantener una ayuda constante a los profesionales.
El lío viene porque el segundo paquete de ayudas incluía una cláusula para que si el gasóleo se volvía a disparar (como pasó) aumentara la rebaja de impuestos y por consiguiente descendiera la ayuda a los transportistas.
En el caso concreto de los vehículos que no están acogidos al gasóleo profesional, con el tipo impositivo que se aplica al gasóleo en septiembre, las ayudas inicialmente planeadas (1.350 euros por camión pesado, 499 por ligero y 225 por furgoneta) hay que multiplicarlas por 0,667 y redondear los decimales. De ahí se obtiene que las ayudas finales serán de 900 euros por cada camión pesado, 333 euros por camión ligero y 150 euros por furgoneta. Llama la atención que si el gasóleo tuviera un tipo impositivo algo más alto en septiembre, según la redacción del decreto, las ayudas originales habría que multiplicarlas por 0,555, por lo que quedarían algo más bajas.
Solicitar la ayuda
Al contrario que los vehículos con gasóleo profesional –que recibirán la ayuda sin necesidad de pedirla según los litros de combustible consumidos– los titulares de vehículos que no están acogidos a este mecanismo de devolución de parte de los impuestos sobre hidrocarburos tienen que pedirla. La solicitud se puede realizar ya y hasta el 30 de octubre.