La ayuda de 20 céntimos por litro de gasóleo profesional es para los transportistas y no puede repercutir en sus clientes porque "la medida quedaría completamente desvirtuada y el transportista no recibiría ningún beneficio por la subida del combustible que sufre a diario", aclara el Comité Nacional del Transporte por Carretera, que agrupa a las asociaciones y patronales del sector.
El Comité recuerda que en mayo de 2022, con un descuento similar aprobado por la guerra en Ucrania, el Ministerio de Transportes ya despejó esta duda: el precio del transporte tiene la obligación de revisarse conforme a la variación del gasóleo, pero este cálculo se hace con el precio medio del gasóleo en el surtidor, es decir, no se tiene en cuenta esta ayuda de los 20 céntimos por litro. Sin embargo, con este argumento, los cargadores sí que se podrían beneficiar de la reducción del IVA y de los Impuestos Especiales de Hidrocarburos, que se ven reflejados en los tótems de las gasolineras.
La polémica ha surgido porque después de que el Gobierno aprobara esta bonificación el pasado viernes, algunos cargadores han pedido que se descuente del precio del transporte, según denuncia el Comité, que el lunes generó más confusión en torno a este tema al expresar en un comunicado que "el Ejecutivo no ha garantizado que este descuento [de 20 céntimos por litro] se traslade íntegramente al transportista ni que quede fuera de los mecanismos de indexación del combustible –al igual que debería ocurrir con la reducción del IVA–, lo que podría derivar en una situación paradójica: una bajada forzada de tarifas en plena escalada de costes". Ahora, sin embargo, advierte "de que esta ayuda no puede utilizarse para reducir artificialmente el precio del combustible a efectos del cálculo de la variación del precio en las facturas de transporte".
Desde 2022, los precios de los contratos del transporte tienen obligación de actualizarse, tanto al alza como a la baja, conforme al precio del gasóleo, cada tres meses o cuando la variación sea mayor del 5%. Para realizar ese cálculo, el Ministerio de Transportes facilita en su web la variación semanal del precio medio en surtidor. Con ese índice, los transportistas deben realizar esta operación.
Una medida que no convence
Este descuento de 20 céntimos es lo único que los transportistas sienten que han percibido del primer paquete de ayudas para contener los efectos económicos de la guerra en Irán. Y no están nada conformes. Del decreto quedaron fuera otras dos grandes medidas que el sector había planteado a los ministros de Transporte y Economía: ayudas directas por vehículos y modificar temporalmente la fórmula que utilizan para repercutir en sus contratos la subida del carburante. Ambas cosas se aprobaron con la guerra de Ucrania.
La ayuda de 20 céntimos se articula a través del gasóleo profesional, es decir, la recibirán los transportistas al finalizar el mes según los litros consumidos. Una de las denuncias del Comité es que, a través del gasóleo profesional ellos ya tienen derecho a una devolución permanente de cinco céntimos por litro, por lo que la nueva medida es, en realidad, de 15 céntimos. Para los vehículos que no tienen derecho a acogerse al gasóleo profesional (por su peso o porque usan otro tipo de combustible), el Gobierno ha aprobado una ayuda única que va de los 1.800 a los 300 euros por camión o furgoneta.