Los agricultores catalanes se movilizan este jueves con tractoradas y bloqueos kilométricos en diversas carreteras contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Debido a estas protestas, la principal patronal del transporte en España, CETM, ha advertido que "las empresas de transportes se verán obligadas a adoptar medidas excepcionales, como la negativa a cargar camiones cuando no existan garantías reales de libre circulación, seguridad y servicios mínimos para sus conductores".
La patronal ha pedido a las autoridades españolas y francesas, que "garanticen de una vez por todas el derecho a la libre circulación de mercancías", según ha expresado en un comunicado en el que además apela a la empatía de los agricultores: "El transportista no es su enemigo. Somos trabajadores que también luchan por sobrevivir en un entorno cada vez más hostil, con costes disparados, márgenes mínimos y una presión constante. Bloquear carreteras no soluciona sus problemas, pero sí agrava los nuestros".
Muchas otras asociaciones del sector se han expresado en esta línea. Las catalanas Cetcat y COT han exigido a las Consejerías de Interior y Territorio de la Generalitat que facilite las vías alternativas necesarias, aunque tambíen se han solidarizado "con la problemática del campo catalán". Fenadismer, que agrupa principalmente a autónomos y pymes del transporte, pide a las administraciones que, además de asegurar la libre circulación, vele porque se compensen las responsabilidades tanto públicas como civiles que procedan por los perjuicios que se ocasione por estas protestas.
Enviar profesionales al bloqueo
En un comunicado posterior, CETM explica que ha contactado con las principales organizaciones de cargadores para solicitar su colaboración y apoyo. La patronal que encabeza Carmelo González ha asegurado a sus clientes que trabajarán en soluciones para mantener la cadena de suministro, pero también les ha expresado que no pueden enviar a profesionales "a rutas en las que puedan quedar bloqueados durante horas o días como consecuencia de estos cortes de carretera, sin acceso a aseos, comida, descanso, información ni protección".
La asociación Revolta Pagesa ha convocado diversas acciones durante todo este jueves: en el Puerto de Tarragona, en la N-230 a la altura de La Ribagorza, en la A-2 a la altura de Fondarella y una concentración transfronteriza en coordinación con asociaciones agrícolas francesas en la comarca de El Ripollés. Y es que estas protestas del campo se extienden por varios países de la Unión Europea.
En la mañana de este jueves, los agricultores catalanes han cortado la AP-7 hasta Figueras (Gerona), con más de 18 kilómetros de colas. También se han registrado cortes a través de la A9 desde la madrugada, según recoge Europa Press. La situación actualizada se puede seguir a través de la cuenta de Twitter del Servicio Catalán de Tráfico. Además, en Castilla y León se han registrado otros cortes.
Los países deben votar este viernes la aprobación provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosus, por lo que es más probable que, al menos hasta entonces, se intensifiquen las protestas del campo. En contra de la opinión de los agricultores, el ministro de Agricultura español, Luis Planas, ve este pacto como una "gran oportunidad" y confía en que los países le den el visto bueno esta semana.
Estos bloques tienen lugar después de los que se produjeron a finales de año y que afectaron especialmente al paso fronterizo entre el País Vasco y Francia. Por eso, los transportistas defienden que esta situación ya no es puntual ni excepcional: "Es crónica. Año tras año, protesta tras protesta, los transportistas ven cómo se les impide trabajar mientras asumen en solitario todas las consecuencias. No hay compensaciones, no hay amparo real y no hay soluciones eficaces. Solo resignación forzada", lamenta CETM.
La patronal deja claro que respeta "el derecho a la protesta" y entiende "el malestar de otros sectores", pero señala que "el transporte no es responsable de los problemas del sector agrario, ni de la inacción política, ni de la falta de respuestas estructurales. Sin embargo, es el eslabón más vulnerable y el más fácil de bloquear. Siempre. De forma sistemática. Como si nuestro trabajo, esencial para el abastecimiento de los mercados y de las necesidades de empresas y ciudadanos, fuera invisible o prescindible".